No dejes a México en manos del PRImen, ese es el eslogan que yo oí durante toda esta campaña, esa es la idea, porque los criminales distan mucho de ser abatidos, pero el contexto que les dio origen, sigue vivo y fuerte. Sacar al PRI de los Pinos fue apenas la primera victoria de peso, pero derrocar la cabeza visible del priismo, dio por resultado una hidra de mil cabezas con sede en la mayor parte de los estados de la república, municipios, camaras y sindicatos. Estamos todavía lejos de demoler la estructura que minuciosamente tejieron durante 70 años para coludir en la corrupción hasta al más pequeño de los funcionarios. Esa complejísima y costosa estructura, la padecemos y pagamos todos. Por eso, porque coincido en que somos una bola de desmemoriados a la hora de votar, escribo estas líneas: Ninguna democracia puede crecer si los electores pierden la capacidad de indignación y olvidan la manera de traducirla en votos. (León Krauze)
Contra la absurdidad de no votar o anular el voto, no pienso gastar mi tiempo, ya mucho se ha dicho, pero me quedo con esta argumentación.
Contra la absurdidad de no votar o anular el voto, no pienso gastar mi tiempo, ya mucho se ha dicho, pero me quedo con esta argumentación.
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