lunes, 8 de marzo de 2010

Santiago y Chalma

Hace un tiempo hablaba con un amigo sobre el Camino de Santiago, sobre la posibilidad de llevar a cabo esa peregrinación. Sí que me gustaría. Pocos días después, hablando con otra persona sobre excursiones le comenté de la loca (e improbable) ilusión que tengo de llegar a Chalma por el camino de montaña que existe entre la ciudad de México y el santuario. Casi como de broma le dije que seguramente ese camino tendría muchos más devotos que el de Santiago Apóstol en Compostela, cruzamos apuestas ante su ruidosa incredulidad. Pero mi sorpresa fue aun mayor, al buscar datos sobre el número de peregrinos que acuden a uno y otro santuario, casi me caigo de espaldas: Santiago de Compostela, meta de las peregrinaciones europeas desde hace más de diez siglos recibió en 2007 a casi 120 000 peregrinos, el Señor de Chalma en el Estado de México recibió en los días de su fiesta a ¡millón y medio de peregrinos! sin contar a los que llegan en otras fechas del año.

Al analizar los datos de Santiago caí en la cuenta de que es muy precisa la forma de contabilizar a los peregrinos y supuse que el método de contar a los peregrinos a Chalma era “al ojímetro” pero así y todo, no pueden equiparase en modo alguno. Algunas fuentes que encontré dicen que el número de peregrinos al año es de 15 millones, mientras que la Secretaria de turismo del Estado de México (para justificar su pasmosa inactividad, supongo) dice que son 3 millones los visitantes al año. En cualquier caso, una cantidad desbordante de personas y recursos.

Me sorprende que aun haya políticos que vean con malos ojos el turismo religioso, tan apreciado en otras latitudes (digamos en el Estado confesional judío de Israel*, a pesar de que los peregrinos sean cristianos, o en la España del PSOE y Zapatero) ¡si dejan un dineral! Hace ya mucho comentaba en este espacio que había que pagarle un viaje al delegado de la Gustavo A. Madero, a Lourdes, Francia, para que vea lo que se puede hacer en favor de la gente con un foco de atracción como la Villa de Guadalupe. Hoy pienso que lo mismito debe hacerse en Chalma, con el añadido de hacer atractivo el camino mismo.

Los que no conozcan Chalma deben darse una vuelta, es un lugar increíble, donde es posible ver una piedad popular alegre, festiva (¡sí se baila!) y ¡masiva! pero donde lamentablemente no se cuenta con estacionamientos, vialidades, baños, hoteles, comedores, ni adecuados, ni dignos, ni suficientes.

*De hecho, el Estado de Israel debe al turismo religioso el 70% de los ingresos totales correspondientes a esta industria. “Y el turismo en general es el que aporta la tercera parte de la renta nacional, en un país de 7.5 millones de personas (75% judíos, 22% árabes y 3% cristianos), que tiene que dedicar la mitad de su presupuesto íntegramente a defensa.”

3 comentarios:

ME dijo...

yo fui a Chalma contigo en el 2003 y doy fe de la multitud de peregrinos que ahí se dan cita... aunque después una señora me nockeó con un crucijijo tamaño natural y del viajecito no recuerdo más, jeje. Que se repita, que se repita!

Cecilia dijo...

nosotros pasamos por el camino en carretera y esta lleno de basura de los peregrinos. Es una pena, pobre naturaleza, pobre mundo, lo que tiene que aguantar

Martxele dijo...

Sí, es un cochinero, pero es precisamente porque se ignoran las más elementales necesidades de los peregrinos (baños, basureros, refugios contra la lluvia y el frío, agua de beber). Hay que dejar de ignorar el fenómeno de la devoción popular y ordenarlo, si el fenómeno no simpatiza eso es otra cosa.